Con cierta frecuencia se reciben en este blog mensajes de estudiantes que contienen quejas por estar en desacuerdo con decisiones tomadas por sus profesores, o críticas acerca del funcionamiento de la universidad en sus diferentes ámbitos (cursos virtuales, procedimientos administrativos, etc.).¿Qué se hace con las quejas o críticas que se reciben en este blog? Normalmente, se da traslado a los órganos competentes que, en la mayor parte de los casos, resultan ser los Departamentos que tienen adscrita la docencia de las asignaturas correspondientes y que, por tanto, son los competentes en la supervisión de la misma.
Una primera reflexión: el blog del rector no es el medio adecuado para realizar dichas quejas. No porque me moleste en absoluto (como rector todo lo que afecta a los estudiantes me interesa) sino porque no es la vía adecuada; por el mismo motivo por el que si se tuviera un problema de salud, el medio adecuado de solicitar ayuda no sería el blog de la Ministra de Sanidad, sino acudir al Centro de Salud más próximo y, en su caso, reclamar allí lo que corresponda.
Otro aspecto que conviene considerar se refiere a los problemas que suscita la comunicación pública de posibles malas actuaciones profesionales de los profesores objeto de crítica. Supongamos la situación recíproca, es decir, que los profesores enviasen a este blog o a cualquier foro público sus juicios y quejas respecto a comportamientos inadecuados o sancionables de los estudiantes identificándolos claramente. Creo que todos convendremos sin dificultad en lo impropio de este tipo de comunicados. Lo conveniente es la tramitación de las quejas a través de los mecanismos establecidos, con las máximas garantías para todos los afectados.
La universidad debe hacer un esfuerzo por mejorar la información que pone a disposición de los estudiantes a este respecto y, recíprocamente, los estudiantes deben hacer el esfuerzo de informarse antes de publicar una queja en un ámbito de debate público. Aquí van algunas sugerencias.
El mejor instrumento para expresar la opinión sobre la docencia es contestar los cuestionarios de satisfacción que se ponen a su disposición en la web, en su perfil de estudiante al término de los periodos docentes de cada asignatura. Estas respuestas serán tanto más útiles en la medida en que reflejen de forma representativa la experiencia y la opinión de sus estudiantes. Y ayudarán a los equipos docentes a reforzar aquello que merece halagos y buenas opiniones y a corregir aquello que es objeto de crítica o peor valoración por los estudiantes.
En caso de desacuerdo con calificaciones recibidas, la Universidad tiene mecanismos previstos para gestionar la posible discrepancia de criterios entre estudiante y profesor en la valoración de su rendimiento. El pasado año aprobamos una nueva normativa sobre revisión de calificaciones que mejora el procedimiento y determina sus plazos.
Como regla general, las quejas sobre el funcionamiento de una asignatura o sobre el trato recibido por parte de un profesor determinado, deberían ser dirigidas, en primer lugar, al Director del Departamento al que esté asignado el Profesor o que tenga adscrita la docencia de la asignatura. La siguiente instancia sería el Decano de la Facultad o el Director de la Escuela de Ingeniería correspondiente.
En caso de querer proseguir con la reclamación debería ya dirigirse al Defensor del Universitario, sobre cuya oficina hay abundante información en la Web de la UNED. En último caso pueden dirigirse al Vicerrector de Profesorado que podría dirigir la queja internamente a otros Vicerrectores con competencias sobre alguno de los aspectos específicos de la reclamación.
Lo cual no quita para que siga siendo útil conocer en este blog las opiniones sobre los aspectos generales con la misma idea: reforzar lo bueno que merece aplausos y corregir lo mejorable que se nos señale como deficiente. La crítica es siempre constructiva cuando quien la recibe reflexiona sobre ella, medita lo que tiene de aportación y aprovecha la información para mejorar en su acción cotidiana.
Aprovecho, una vez más, en este periodo de exámenes, para desear suerte a los estudiantes y ánimo a los miembros de los tribunales.




