martes 24 de mayo de 2011

Reclamaciones

Con cierta frecuencia se reciben en este blog mensajes de estudiantes que contienen quejas por estar en desacuerdo con decisiones tomadas por sus profesores, o críticas acerca del funcionamiento de la universidad en sus diferentes ámbitos (cursos virtuales, procedimientos administrativos, etc.).
¿Qué se hace con las quejas o críticas que se reciben en este blog? Normalmente, se da traslado a los órganos competentes que, en la mayor parte de los casos, resultan ser los Departamentos que tienen adscrita la docencia de las asignaturas correspondientes y que, por tanto, son los competentes en la supervisión de la misma.

Una primera reflexión: el blog del rector no es el medio adecuado para realizar dichas quejas. No porque me moleste en absoluto (como rector todo lo que afecta a los estudiantes me interesa) sino porque no es la vía adecuada; por el mismo motivo por el que si se tuviera un problema de salud, el medio adecuado de solicitar ayuda no sería el blog de la Ministra de Sanidad, sino acudir al Centro de Salud más próximo y, en su caso, reclamar allí lo que corresponda.

Otro aspecto que conviene considerar se refiere a los problemas que suscita la comunicación pública de posibles malas actuaciones profesionales de los profesores objeto de crítica. Supongamos la situación recíproca, es decir, que los profesores enviasen a este blog o a cualquier foro público sus juicios y quejas respecto a comportamientos inadecuados o sancionables de los estudiantes identificándolos claramente. Creo que todos convendremos sin dificultad en lo impropio de este tipo de comunicados. Lo conveniente es la tramitación de las quejas a través de los mecanismos establecidos, con las máximas garantías para todos los afectados.

La universidad debe hacer un esfuerzo por mejorar la información que pone a disposición de los estudiantes a este respecto y, recíprocamente, los estudiantes deben hacer el esfuerzo de informarse antes de publicar una queja en un ámbito de debate público. Aquí van algunas sugerencias.

El mejor instrumento para expresar la opinión sobre la docencia es contestar los cuestionarios de satisfacción que se ponen a su disposición en la web, en su perfil de estudiante al término de los periodos docentes de cada asignatura. Estas respuestas serán tanto más útiles en la medida en que reflejen de forma representativa la experiencia y la opinión de sus estudiantes. Y ayudarán a los equipos docentes a reforzar aquello que merece halagos y buenas opiniones y a corregir aquello que es objeto de crítica o peor valoración por los estudiantes.

En caso de desacuerdo con calificaciones recibidas, la Universidad tiene mecanismos previstos para gestionar la posible discrepancia de criterios entre estudiante y profesor en la valoración de su rendimiento. El pasado año aprobamos una nueva normativa sobre revisión de calificaciones que mejora el procedimiento y determina sus plazos.

Como regla general, las quejas sobre el funcionamiento de una asignatura o sobre el trato recibido por parte de un profesor determinado, deberían ser dirigidas, en primer lugar, al Director del Departamento al que esté asignado el Profesor o que tenga adscrita la docencia de la asignatura. La siguiente instancia sería el Decano de la Facultad o el Director de la Escuela de Ingeniería correspondiente.
En caso de querer proseguir con la reclamación debería ya dirigirse al Defensor del Universitario, sobre cuya oficina hay abundante información en la Web de la UNED. En último caso pueden dirigirse al Vicerrector de Profesorado que podría dirigir la queja internamente a otros Vicerrectores con competencias sobre alguno de los aspectos específicos de la reclamación.

Lo cual no quita para que siga siendo útil conocer en este blog las opiniones sobre los aspectos generales con la misma idea: reforzar lo bueno que merece aplausos y corregir lo mejorable que se nos señale como deficiente. La crítica es siempre constructiva cuando quien la recibe reflexiona sobre ella, medita lo que tiene de aportación y aprovecha la información para mejorar en su acción cotidiana.
Aprovecho, una vez más, en este periodo de exámenes, para desear suerte a los estudiantes y ánimo a los miembros de los tribunales.

viernes 20 de mayo de 2011

La agradable sorpresa del 15M


El movimiento espontáneo de miles de jóvenes saliendo a la calle a manifestar su descontento es una buena noticia. Creo que nada hay peor para una sociedad que una juventud adormecida, que una ciudadanía sin conciencia crítica.

El descontento general, no solo con la situación económica sino, sobre todo, con las insatisfactorias respuestas de la clase política, tenía que hacer brotar algún día manifestaciones de rebeldía. Hay que reconocer que estas concentraciones están siendo, por ahora, absolutamente ejemplares en su comportamiento maduro, ordenado, cívico y pacífico. ¡Enhorabuena también por ello!

Creo que los españoles han dado muestras sobradas de aceptación solidaria y responsable de las situaciones adversas. Y si la economía va mal, la gran mayoría ha aceptado medidas de austeridad y sacrificios, y se ha arrimado el hombro cuanto ha hecho falta.

Pero la indignación se alimenta de las respuestas erróneas, del sometimiento a unos designios externos que están imponiendo salidas a la crisis marcadamente conservadoras y antisociales. Los mismos errores que en su tiempo cometió el FMI con los países más atrasados, se repiten ahora con nuestras economías. El objetivo parece más desmantelar el Estado que solucionar los problemas sociales.

La sensación ciudadana es que buena parte de nuestros políticos se han convertido en profesionales cuyo objetivo fundamental es mantener una estructura partidaria, encerrada en sí misma, alejada del sentir colectivo, comprensiva con los errores y corruptelas de unos y de otros. La distancia entre la calle y la política oficial corre peligro de ser abismal. Y ello es caldo de cultivo para los populismos y los fascismos, como estamos viendo en algunos países de nuestro entorno.

Por ello, debemos hacer todos nuestro el lema de ¡democracia real, ya! Sin que ello suponga aceptar la demagogia que intente desacreditar lo que tenemos y tanto costó construir. Pero es necesaria una revisión en profundidad de nuestro sistema electoral, de la estructura y financiación de los partidos, de los mecanismos de participación…

Una democracia más activa y permeable facilitará soluciones a los graves problemas que tenemos más compartidas, más debatidas, más equitativas, más eficaces.

Los movimientos espontáneos es difícil que cuajen en algo consistente. Tenemos el recuerdo de otro mayo hace tres décadas. Pero haría mal la clase política en no prestar atención a este grito. Si no lo hace, acabará pagándolo. Acabaremos pagándolo todos.

sábado 14 de mayo de 2011

El verano que viene...



Quiero traer aquí la presentación de los Cursos de Verano que celebramos el pasado miércoles.
[...]Agradecer a todas las personas que han hecho posible esta presentación y sobre todo la nueva edición de los Cursos de Verano de la UNED: Directora, profesores, personal… y a todas las personas que han colaborado desde los Centros Asociados, un modelo único de la UNED que nos permite tener presencia en 45 sedes distintas.
Agradecer a los patrocinadores de todas las sedes y también al Banco Santander por su apoyo global a los Cursos de Verano. A los Directores y Coordinadores de los Cursos, a los profesores de la UNED y de otras Universidades tanto de España como del extranjero, por la riqueza que nos ofrecen.
Gracias al Centro de Madrid por acogernos en esta maravillosa biblioteca.
Gracias también a los que no siguen en directo a través de Internet y a los que van a estar en los Cursos de Verano.

Unos Cursos que después de tantos años algunos me preguntan si han pasado de moda. Yo contesto que otros no sé pero nosotros cada años tenemos más peticiones de sedes, más cursos y más estudiantes.
En los dos últimos años la matrícula ha crecido un 16% y se ha ampliado la oferta. En el panorama de los cursos de verano hay tres grandes, y la UNED es una de ellas, con la oferta más llamativa.

El símbolo del cartel, una palmera con un libro, es como decir “debajo de una palmera tenga un libro” el libro representa el momento de reflexión. Los cursos son reflexión, debate, conocimiento… pero también ocio. Hay ofertas complementarias que favorecen el intercambio entre estudiantes y también con los profesores.

Tenemos que estar muy orgullosos de los Cursos de Verano, hay mucha gente que quiere acudir y gracias a la UNED puede porque es la Universidad más cercana, no solo por el número de sedes (incluso en el extranjero), sino también por los cursos con presencia virtual que se pueden seguir desde casa. La vocación de la UNED es que cualquier persona en cualquier circunstancia tenga acceso al conocimiento. Este año esta máxima se cumple más que nunca con los cursos de verano.

Con Instituciones Penitenciarias ocurre lo mismo: nuestros estudiantes tienen recursos iguales estén donde estén, universalizamos ese derecho, da igual que se trate de personas con discapacidad que de internos.
Que además los cursos sean abiertos también es muy importante, porque elimina las barreras y eso es muy simbólico.
Los Cursos de verano son la punta del iceberg que deja ver lo que durante el resto del año en la UNED.
Es muy grata también la colaboración con el Ministerio de Educación. La UNED tiene vocación de servicio para acompañar sus programas y políticas y buscando sinergias sobre todo en épocas de crisis, si sumamos recursos tendremos mas resultados.

Los Cursos de Verano son la prolongación de la actividad de todo en año en la UNED. Hemos avanzado en el proceso de calidad: la evaluación de los cursos nos dice que damos cursos de calidad y ofertas punteras en el panorama universitario.

lunes 9 de mayo de 2011

Pioneros

La pasada semana tuve una agenda bastante intensa. Son muchos los actos que merecerían un comentario pero me voy a centrar en dos de ellos.

Por una parte, asistí en el centro Asociado de Barbastro a la inauguración de un importante encuentro dedicado al tema del denominado "pico del petróleo", con presencia de expertos mundiales en su estudio. Me parece un hito destacable por varias razones. Ya el congreso en sí lo es, por su nivel y porque reflexionar sobre los recursos energéticos y nuestros comportamientos de consumo, tan a menudo irresponsables, es necesario y urgente.

Lo que me parece destacable, además, es la importancia de que la UNED propicie que encuentro tan relevante se celebre en uno de sus centros, en una ciudad de tamaño reducido. La universidad es docencia, es investigación y es interrelación con la sociedad. Unas jornadas como las que comento son representativas de las tres funciones a la vez. Por ello, me gustaría animar a que nuestros investigadores, que organizan eventos similares muy a menudo, piensen en nuestra red de centros para acogerlos. Pueden estar seguros de que recibirán tanto apoyo, seguimiento y repercusión como nunca habrían imaginado.

Por otra parte, asistí el sábado a la reunión del nuevo Consejo General de Alumnos -CGA-, que se constituía tras las recientes elecciones. Tiempo habrá de volver sobre las reivindicaciones y comentarios que nos hicieron llegar. Pero ahora quería destacar la utilización del proceso de voto electrónico, en el que la UNED ha sido, una vez más, pionera. Que yo sepa, es la primera vez que se utiliza en la universidad española, con la complejidad que supone un censo de esta envergadura. Ha supuesto una innovación para todos y una utilización más eficaz y sostenible de los recursos humanos y materiales necesarios para las elecciones de representantes de estudiantes.

En conjunto, con respecto al último proceso, se han duplicado las cifras de candidaturas presentadas e incrementado notablemente el número de votantes participantes: 4.933 votantes (2,50%) en el caso delos delegados de centro y 4.199 (2,11%) para los delegados de sección (frente a los respectivos 3.043 – 1,76% - y 2.984 -1,72%- de hace dos años).

Nos queda mucho por hacer. Las experiencias y lecciones aprendidas de esta convocatoria electoral nos permitirán mejorar en los aspectos que todavía no han resultado totalmente satisfactorios. Pero son muchas las acciones en que vamos siendo pioneros. Ello supone pagar el coste de la novatada. Y también el orgullo de que estamos participando en primera línea en la construcción de un futuro más consciente y más sostenible.

martes 3 de mayo de 2011

Primero de mayo

Escribo estas líneas el día 1 de mayo, símbolo de la lucha histórica por los derechos de los trabajadores y por unas condiciones dignas de trabajo para todos. Al mismo tiempo, conocemos las aterradoras cifras de desempleo en nuestro país, casi 5 millones de personas.
El alargamiento del período de paro para muchas personas y el alto grado de eventualidad, parecen mostrar que las reformas introducidas en el mercado laboral no eran la solución que necesitamos. Nos debe preocupar especialmente el elevado número de jóvenes desocupados, el 45% de los menores de 25 años que están en disposición de trabajar y están buscando un empleo, porque no podemos condenar a una generación a la desesperanza.
Parece evidente que una parte de ese paro esconde unas cifras de empleo sumergido extremadamente importantes. Algunas estimaciones hablan de 4 millones de personas en esa situación. No creo que sean tan elevadas. Si así fuera, estaríamos en la práctica en situación de pleno empleo, lo que es difícil de creer.

Hay que aplaudir, en todo caso, cuantas medidas permitan aflorar esa lacra de nuestra economía que posibilita situaciones de explotación inadmisibles, hurta derechos básicos a los trabajadores, introduce elementos de competencia desleal a favor de los empresarios sin escrúpulos y suponen una merma importantísima de recursos a las arcas públicas, incrementando el déficit público, las necesidades de endeudamiento, la inestabilidad financiera y la presión sobre el Estado de bienestar.

La primera medida que yo tomaría sería reducir drásticamente las cotizaciones empresariales a la seguridad social que suponen un tributo importante sobre el empleo y el mayor incentivo para la economía sumergida. Además, penalizan nuestras exportaciones pues cargan a nuestra producción con un gravamen mucho más elevado que el de nuestros competidores. Si en paralelo incrementamos el IVA general para mantener la recaudación global y ligamos esos puntos adicionales a la financiación de la Seguridad Social, ésta no sufre merma alguna e, incluso, gana en estabilidad pues el consumo baja menos acusadamente que el empleo. Como el IVA, además, se compensa en frontera, conseguimos de golpe un efecto semejante a una devaluación de la moneda, mecanismo de ajuste tradicional que hoy no podemos aplicar directamente por estar en el euro.

No puedo entender por qué sindicatos y gobierno consideran tabú plantear esta medida a la que solo veo efectos beneficiosos. El temor al impacto inflacionario es notablemente menor cuando la demanda está decaída.
En todo caso, debemos agotar cuantas medidas sean posibles para reducir esas cifras de desempleo, que no pueden dejar impasible a nadie.