De nuevo una solución de emergencia para salvar a Grecia. Las preguntas que nos hacemos todos: ¿será suficiente? ¿Necesitaremos otro rescate en breve? ¿Acabará afectando a España?
El escepticismo es comprensible.
El escepticismo es comprensible.
Cuando comenzó la crisis parecía existir un consenso en que había que poner coto al poder incontrolado de los especuladores financieros. Tras tantos meses, tantas evidencias y tantas cumbres, ¿qué se ha hecho para controlar esa especulación financiera? ¿Qué se ha hecho para regular los productos financieros más cerca de la apuesta que de la economía? ¿Qué se ha avanzado en el control de los paraísos fiscales? ¿Cuándo tendremos ese tributo sobre las transacciones financieras que penalice los movimientos a cortísimo plazo? ¿Qué se ha avanzado en el control de unas agencias de calificación, que tienen buena parte de responsabilidad en esta situación y no solo no han recibido corrección alguna sino que hoy están marcando sin control el porvenir de buena parte de las economías mundiales?
Mientras no se afronten los puntos anteriores, cualquier solución será un simple parche y la amenaza de un nuevo proceso de dudas pende sobre nuestras cabezas.
No solo eso. Las propuestas de políticas correctoras que se vienen haciendo no infunden esperanza y resultan tristemente amenazadoras. De acuerdo en que hay que evitar déficits y endeudamientos excesivos. Pero las soluciones que se imponen (cuyo fracaso en tiempos del consenso de Washington debería haber servido para aprender algo) son totalmente contraproducentes.
Resulta grotesco que se impongan a los países planes de saneamiento que implican un freno importante de la actividad económica… y luego se penalice su prima de riesgo aduciendo las bajas perspectivas de crecimiento. ¡Te obligo a echar el freno de mano y luego te multo por ir demasiado despacio!
Resulta increíble que los planes de rescate para sanear el déficit conlleven tales cargas para los presuntamente saneados que les resulte dificilísimo atenderlas adecuadamente. Lo que lleva a la necesidad de nuevos planes de rescate al poco tiempo. La experiencia de la primera posguerra europea del siglo pasado también nos tendría que haber enseñado algo. Las situaciones de descontento que se generan propician, según sabemos de entonces, los populismos, las demagogias y los fascismos. Claro que, a lo peor, esto es considerado una ventaja y no un inconveniente por quienes patrocinan estas políticas.
Porque, hay que decirlo muy claro, las propuestas responden a un modelo ideológico claramente ultraliberal y antisocial. Para corregir el déficit hay muchas respuestas posibles: no solo reducir el gasto sino también subir los impuestos; no solo privatizar sino gestionar lo público atevida y eficientemente; no solo subir la imposición sobre el consumo sino también otras alternativas más progresivas y sostenibles; no solo reducir el gasto social sino antes otras partidas (por qué sanidad antes que defensa, por ejemplo).
Frente a la imposición de menos Estado hay que contestar que lo que necesitamos ahora es precisamente más Estado, para compensar la atonía privada. Frente a reducción de gasto público hay que decir contención del gasto corriente para generar más inversión pública en sectores avanzados y en I+D+i. Frente a las políticas que generan desigualdad, hay que propiciar mayor igualdad para estimular el consumo.
No sigamos cometiendo una y otra vez los mismos errores. Porque nos condenan a seguir instalados en esta crisis permanente que genera unos enormes costes sociales, mientras una pequeña minoría parece sacar de ella un fructífero aprovechamiento.
Especulación financiera:
ResponderSuprimirCaso real: Tengo un dinero en la cuenta. Resulta que estoy pagando una hipoteca al 2%. Decido amortizar el préstamo y cual es mi sorpresa cuando me dice la Caja que lo ponga en un plazo fijo al 4%, que así gano más. Es decir, por el dinero que es del banco, este me dá más dinero que el que él ganaría con el préstamo ¿donde está el truco?...Que está falseando el pasivo y que dentro de un año, como la bolsa siga así, no van a dar un triste préstamo, pues el pago de los rendimientos de estas imposiciones se comerán el beneficio, si lo tienen.
Sobre ser liberal: Estoy hasta las narices de que se de dinero a diestro y siniestro. Si eres minusválido la política social te tiene que facilitar que te puedas ganar la vida, no darte 800 euros para que solo tengas para comer (y poco). El gasto de facilitarlo se amortiza en pocos años, comparado con una pensión vitalicia. Esto ocurre en Suiza (minusvalía del 65 % aqui es un inútil, allí es productiva), no me lo invento.
Claro está, se está confundiendo liberalismo económico con avaricia desmedida. Pienso que no es lo mismo. Excesiva protección social produce una sociedad de vagos. El liberalismo trae progreso, pero si se traspasa a la avaricia, trae hambre. La virtud está en el equilibrio.
Así, el modelo del rescate a Grecia es "Estamos de saldo, vendemos un país" y ciertos "avariciosos", que han tutelado el "plan" se están frotando las manos.
Un saludo
No es posible que esto haya sido escrito en serio. ¿No tienen economistas en la UNED para que le aclaren dos o tres cosillas?
ResponderSuprimirPor ejemplo, no sé, que la agencias de calificación son entidades privadas... pero que operan con autorización/supervisión del Estado.
O que la crisis española no tiene nada que ver con los productos financieros... que autorizaron algunos Estados (no España entre ellos).
¿'De acuerdo en que hay que evitar déficits y endeudamientos excesivos'?
Esa ha sido justamente la raíz de la crisis: el déficit público desmadrado. Y su solución es darle más protagonismo al Estado que ha generado dicho déficit.
Estupendo. Jo, cómo está la universidad española...
Estimado Rector:
ResponderSuprimirCada día somos más los que opinamos como usted, las recetas ultraliberales de recortes públicos nunca han beneficiado a la mayoría. Lo que está claro es que los acreedores quieren cobrar lo que se debe, intereses incluidos, y que no les importa que al pueblo se le rebajen los salarios, servicios, pensiones... y se le condene al estancamiento o incluso la recesión, mientras ellos cobren en plazo. Necesitamos un nuevo modelo político que se plante ante los acreedores y negocie una quita de la deuda, que se plantee nacionalizar aquellos sectores privados estratégicos que han sido salvados con dinero público (cajas) o aquellos sectores estratégicos que lastran el crecimiento económico (eléctricas). Menos dividendos y más responsabilidad social y compromiso con el crecimiento.
Un cordial saludo.
No, y así vamos...
ResponderSuprimirSi acudimos a la RAE, y buscamos especular, observamos acepciones interesantes: Registrar, mirar con atención algo para reconocerlo y examinarlo. Meditar, reflexionar con hondura, teorizar.
ResponderSuprimirCuando se acusa de los males económicos (y políticos) a los especuladores (a aquellas personas que reflexionan y analizan las cosas) sin convertirnos nosotros en esos seres reflexivos y examinadores, lo que realmente hacemos es no reconocer nuestros propios errores y proyectar nuestras faltas en otros.
Cuando desde la universidad se nos invita a la reflexión, al examinar las cosas, se nos está invitando a especular. A ser especuladores. Ah no, perdón, que desde su atalaya nos invita justo a hacer lo contrario, a seguir consignas, a dejarnos llevar por la masa, a lo políticamente correcto sin pensar en las consecuencias, a la risa y el solaz.
Me resulta extraño esa enfermiza obsesión en buscar culpables y no soluciones con el que nos orna en este artículo en el que mezcla conceptos tópicos.
Cada vez que leo en un artículo las palabras “ultraliberal y antisocial” juntas y seguidas descubro a alguien no reflexivo. Encontrarlo en un artículo de un rector de universidad me deja un regusto amargo. Aunque el hábito no hace al monje, y muchas veces descubrimos tras puestos relevantes personas con conocimientos pobres, que han accedido por “méritos políticos”, y que vienen a complacer y lamer la mano de su amo, no acabo de acostumbrarme.
La extraña manía de que sea papá Estado nuestro salvador, proponiendo “soluciones kneysianas” a problemas de largo plazo que han llevado a incrementar la deuda, y a agravar la situación, el invitar que sea ese Estado y no nosotros los que debamos arremangarnos y meternos en el barro es una clara invitación a la inacción que no acabo de entender en quien debería ser representante y acicate de esa “juventud tan preparada”.
Desperdicia Ud. una gran oportunidad, no se si por su falta de visión o por intereses ajenos a la universidad. Espero que no debamos arrepentirnos
Felicidades por el post Sr. Rector.
ResponderSuprimirLos recortes propuestos por el FMI, CE, BMI... no sirven para salir de la crisis. Préstamos "envenenados" que empobrecen a las sociedades donde se aplican. Negociar una quita y aplicar criterios de eficiencia en la gestión pública y privada sí ayudan. Tampoco vendría mal depurar responsabilidades como en Islandia.
Para Manel. Dos cosas,
ResponderSuprimira) El hecho de que los Estados autoricen (e incluso fomenten) el funcionamiento de las agencias de calificación, no invalida las críticas a la deficiente (e interesada) gestión de éstas, ni su responsabilidad en la crisis (hablamos de crisis a escala global).
b) En España el déficit ha sido consecuencia y no la causa de la crisis. Recuerde que antes era muy reducido o incluso había superávit. Y que el nivel de deuda pública es, a pesar de la enorme crisis, bastante razonable.
Salud.
@Roberto, el truco está en la reserva fraccionaria, es decir, con un depósito de 1000€ a plazo fijo al 4% el banco puede prestar o invertir 10.000€ al 2%... nada por aquí, nada por allá y voilá mil se convierten en diez mil... sí, sí, tampoco me lo invento (se lo inventan ellos, y por real decreto). Por eso están como locos por captar depósitos.
ResponderSuprimirMás aún, una vez "mezclados" esos 9.000€ creados de la nada con el dinero, digamos "real", pueden seguir multiplicándose pues son indistinguibles. Por ejemplo, tú metes 1000€ en un depósito y yo tomo un préstamo por 10.000€ que, automáticamente, meto en un depósito en otro banco, el nuevo banco tiene el "derecho" a prestar 100.000€ con mis supuestos diez mil como reserva, convirtiendo el total de dinero en circulación en 111.000€ con sólo 1000€ reales (en la práctica, es difícil saber cuánto dinero hay en circulación respecto a la base monetaria real, pero hay estimaciones que van desde 1 de cada 20 hasta 1 de cada 100, con el dólar más multiplicado que el euro).
Al final, como en la frase mágica la realidad es que nada hay por aquí y nada hay por allá y en esas estamos... en vísperas de la gran devaluación fruto de la mayor burbuja o estafa piramidal de la Historia, que es la del dinero y la banca... algún día, esos 20 ó 100 euros/dólares/loquesea volverán a ser uno.
Desde ni punto de vista es el único caso que conozco.
ResponderSuprimirUna ciencia, como la económica, cuya capacidad de predicción es equivalente a la de un chamán. Cuyas soluciones son en la mayoría de los casos contraproducentes. Que basan toda la economía en la confianza en que "el otro" va ha ser todavía más avaricioso que tú mismo (aunque bien visto es en lo único que podemos confiar).
Que desconoce a ciencia cierta los efectos de las medidas que impulsa y es incapaz de prever ni el más mínimo parámetro económico. Adquiera con la crisis, que debería desde -un punto lógico- haberla desprestigiado, tal notoriedad.
Medidas keynesianas y neoliberales son, como poco, erróneas y sus efectos devastadores pues lejos de impulsar un sistema capitalista sostenible generan uno a todas luces autodestructivo. Pero no sólo eso, es que incluso en este propio sistema son incapaces de predecir ni solucionar nada.
Lo más doloroso es ver como su pensamiento, que potencia lo más viciado del ser humano como la avaricia, el egoismo y la falta de empatía hacia el resto, intenta impregnar a otras áreas del conocimiento. Ahora se nos habla de hacer una educación "a dedo", que promocione el talento, a los mejores, a los emprendedores casi siempre a costa del resto. Su huella se marca en la universidad...
El ideario que nos proponen y su cultura del esfuerzo (que en la práctica es más una estructura de la casta) no tiene más utilidad que limpiar la conciencia de unos pocos, justificando su propia mezquindad. Se castiga la abnegación, la empatía, lo colectivo, lo fraternal...
Así es, no logro entender como esta ciencia, que no se si situar entre los astrólogos y homeópatas o entre los tahúres y rateros, ha logrado alcanzar tal éxito con tan estrepitoso fracaso.
Me parce de risa que se quiera solucionar la economía del país cuando no se es capaz ni de poner a andar a la mitad de los Equipos Docentes de esta Universidad de la que ud. es Rector...que no responden dudas, que no cumplen los plazos de entrega de notas, que corrigen como les sale del moño...¿Por qué no empieza por barrer su propia parcela antes de preocuparse de otras para las que doctores tiene la iglesia?...Por cierto, ¿a qué se le quieren subir los impuestos en Grecia? ¿A las cartillas de racionamiento, que serán la siguiente medida? Por favor...
ResponderSuprimirTodos somos culpables. Todos especulamos en la medida de nuestras posibilidades. Este piso no me vale, necesito uno con un baño más, pido hipoteca, pongo un poco más para reamueblarlo y pagarme las vacaciones en disneyland para toda la family. Este coche no me vale, necesito uno con más caballos y de paso un monovolumen para mi mujer. El niño a colegio de pago..... queréis que siga. Mientras la vaca dio leche, todos tiramos de la teta. Ahora, a indignarse o a palabrear demagogia barata
ResponderSuprimirEstimado Sr Rector,
ResponderSuprimirMe apena ver sus opiniones que son tan comunes y demuestran un desconocimiento profundo del funcionamiento de la Economía, por otra parte muy normal en España que tiene solo un pequeño puñado de economistas de calidad, como Sala i Martin (liberal) posible candidato al premio Nóbel. Si Grecia ha caído es por exceso de Estado. Dicho exceso fomenta la ineficiencia y la corrupción: 15 jardineros para 15 m^2 de jardin....universidades con todos los apellidos de los profesores iguales... Como científico le digo que si EEUU es lo que ha sido, fue por "exceso" de iniciativa privada. Cuando hay buenas universidades privadas, algunas universidades públicas como Berkley se vuelven buenas porque tienen que competir. Sin competición no hay mejora. Y el Estado es el paradigma del no-contraste, de la no-competición, del igualitarismo. No es casualidad que los cuerpos de funcionarios más prestigiosos en España como por ejemplo Abogados del Estado, Inspectores de Hacienda lo son porque existe un sector privado que los demanda, y una buena proporción están en excedencia. No confiaría yo ni mi salud ni mi hacienda ni nada importante a un señor que lleve toda su vida cobrando solo del Estado (tampoco lo hace el Rey ni nadie con dinero). Se lo voy a explicar de un modo muy sencillo: España solo ha sabido crecer (con González, Aznar y Zapatero)a crédito y con aporte de fondos exteriores. Todo lo contrario que Alemania, que es capaz de crecer exportando, a la vez ahorrar y tener superávit. Si algo tan sencillo no se entiende...Dios nos coja confesados porque acabaremos como Grecia: Quebrados.
Estimado Rector
ResponderSuprimirPor qué no gestiona mejor usted la UNED? Por qué la matricula ha subido de precio y las bibliotecas cierran en verano? Por qué los cursos virtuales siguen funcionando mal? Por qué hay centros asociados sin tutorias y con profesores dando clase sin cobrar un sueldo? Por qué no se preocupa de lo suyo?
Quizá la persona del último comentario tiene razón. Pero, dígame ¿No es cierto que las explicaciones, en economía, se realizan siempre "a posteriori"? ¿Dónde estaba la comunidad de Economistas y su maravillosa ciencia en el 2007, antes de la crisis?
ResponderSuprimirPor supuesto la competitividad es lo mejor, luchemos a pecho descubierto por la supervivencia de los unos y los otros. ¿Pensar en una sociedad en la que unos y otros nos ayudemos? ¡Que desfachatez! Eso es un imposible...
Creemos seres agresivos, que luchen y compitan unos contra otros. Porque es mucho mejor crear gente para el sistema que un sistema para la gente.
Quizá la calidad de las universidades deberían medirse en menor medida la investigación científifica y más en capital social (también forma parte de la economía) y el capital humano que proporcionan...
Como autor del comentario que criticas te diré que quizá si tengo un desconocimiento profundo de la economía -a pesar de que me pase tres años estudiándola-, aunque creo, sinceramente, que los "expertos" no saben mucho más y para ello te remito de nuevo al comentario. Y por favor en caso de futuras críticas, argumentos.
Un saludo
La receta a la crisis es más liberalismo. La crisis de Grecia es por exceso de Estado. Estos son "mantras" que se escuchan de manera habitual.
ResponderSuprimirSi efectivamente la crisis de Grecia es por exceso de Estado, ¿Cómo explicamos la actual situación de Estados Unidos y su deuda?¿Es también por exceso de Estado?
¿El origen de la crisis está en Grecia? o más bien está en el "Laissez faire" del gobierno Estadounidense con las entidades financieras...
Perdona, pero no lo entiendo muy bien, ¿Cuál sería la situación actual del mundo si EEUU hubiera aplicado el liberalismo que propones? Si hubiera dejado quebrar a GM o AIG, los "ajustes" que el mercado hubiese realizado ¿Cómo serían?
Quizá, deberíamos haber dejado que el mercado realizara sus "ajustes", pero donde los liberales dicen "ajustes" existen un sinfín de sufrimientos, hambrunas y muerte.
Esta es una crisis provocada por el sector privado y por sus malas prácticas, pero se nos propone que les demos todavía más libertades. Pues sinceramente no lo entiendo.
En definitiva, si el liberalismo fuera la solución el siglo XIX, hubiera sido un siglo de placidez y no lo que fue, una época donde la esperanza de vida para la clase obrera estaba por debajo de los 30 años, donde el hambre y el sufrimiento eran una constante. Si esa es la propuesta, me planto.
Estimado Rector,
ResponderSuprimirno puedo estar más de acuerdo con lo que dice. Parece que hoy día las empresas e intereses privados regulan a los gobiernos y no viceversa.
En clara conjunción con ello, el carpetazo que parece casi definitivo a ideas keynesianas es síntoma claro del signo que toma la política económica desde nivel mundial a nivel más "doméstico".
A estas alturas de la película lo que cabría es mucho pensamiento crítico e innovación, palabra esta última con la que tanto se llenan la boca mucho (supuestos) expertos economistas; pero que no aplican para idear soluciones creativas en su propio campo profesional. Suponer que la solución pasa en gran medida por recortes sociales y adelgazamiento del Estado es aferrarse a unas ideas tan antiguas para un mundo tan cambiante que lo menos que provoca es perplejidad.
La regulación financiera debería ser una prioridad y la reforma del Estado otra pero, esta segunda, ni mucho menos en la linea seguida: si se acusa al intervencionismo estatal de ineficiente en el ámbito económico, la primera pregunta que cabe hacerse es si existe manera de hacerlo eficiente y, en pleno siglo XXI, me parece mediocre que nadie se atreva a proponer un correcto sistema de incentivos que equilibre la necesiada del estado del bienestar con mayor eficiencia. Yo particularmente creo que llegar a una situación satisfactoria en esta linea sería posible (que no fácil), pero hace falta voluntad para ello.
Pues a mi me parece que nuestro rector, por su trayectoria, está más autorizado a hablar de economía (por su "curriculum", aunque solo sea) que los hooligans del ultraliberalismo que le aconsejan se asesore con economistas (¿de que escuela?, aunque creo que conozca todas).En cuanto a Sala i Martin, espero que no reciba ningún premio (alguién que se pone esas chaquetas no puede estar muy cuerdo)pues ya tuvimos bastante con el de Milton Friedman.
ResponderSuprimir