
Contra viento y marea, bajo una lluvia tropical, los rectores de las universidades públicas madrileñas y de la UNED nos encontramos por sexto año consecutivo en el Pabellón de la Feria del Libro de Madrid. Hablamos de universidad, de actualidad, de lecturas, de libros que nos gustan.
Se habló de lo que había supuesto para nuestro país las estancias por estudio o investigación en otros países europeos. Daniel Peña dijo que se ha establecido una cultura juvenil europea; Fernando Galván destacó también la movilidad de los profesores y recordó las novelas satíricas de David Lodge sobre el mundo universitario y el mercadeo internacional.
Me pareció oportuno destacar anoche cómo la existencia de universidades en casi todas las ciudades españolas podía acarrear el peligro de que muchos universitarios no salgan nunca de su entorno geográfico inmediato. Programas de movilidad, como los Erasmus, han permitido superar complejos (y ver que otras universidades no están mucho mejor que nosotros, o nosotros no tan mal como a veces se quiere dibujar), ampliar horizontes y experiencias, mejorar en idiomas, enriquecer currículos, romper inmovilismos...
Todos los rectores coincidimos que estos intercambios han sido quizá lo que más ha permitido muchos acercamientos. Los Erasmus han convertido a los jóvenes en ciudadanos de Europa naturalmente.
Paloma Tortajada, la periodista conductora del encuentro, aportó la cifra de 31.158 los estudiantes españoles que ha acudido a Europa; y cómo nos hemos convertido en el primer país receptor de estudiantes, por delante de Francia y Alemania, líderes en años anteriores.
Nuestro colega José Carrillo recalcó que la movilidad ha contribuido a difundir otra imagen de España no convencional.
Movimientos 15 M
De ahí pasamos inevitablemente a hablar de cómo se ven dentro de la universidad los movimientos del 15 M.
También coincidimos los rectores en el papel de la universidad para articular este sentimiento de indignación de jóvenes con nefastas expectativas de futuro, al que se han adherido muchas personas de todas las edades. Tenemos el deber de dar alguna respuesta. Las universidades tenemos que aportar pensamiento crítico que facilite la articulación de un movimiento necesariamente disperso por sus propias caracterísiticas.
Después de recomendar nuestras lecturas favoritas, salimos a la calle, ya anochecido, con paraguas para protegernos de la lluvia. Rodeados por todos esos libros dentro de las casetas ya cerradas, se renovaba la necesidad de la lectura para extraer sabiduría de ellos con la que afrontar tantos retos.
Las becas Erasmus están muy bien, pero como sigan subiendo las tasas no vamos a poder seguir estudiando ni aquí
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