jueves 18 de noviembre de 2010

Sobre el futuro de las pensiones

La semana pasada, participé en una mesa redonda sobre 'La Reforma del Sistema de Pensiones y el Mercado de Trabajo' . Desgraciadamente, no puedo dedicar mucho tiempo a los temas académicos y, por ello me son especialmente gratos este tipo de actos.

Ni entonces ni ahora puedo extenderme demasiado sobre un tema tan complejo como es el de la necesaria revisión del sistema de pensiones, pero destaqué algunas ideas que me gustaría telegrafiar aquí:

- Llevo 20 años oyendo hablar de que dentro de quince o veinte años el sistema quebrará. Y el límite temporal sigue siendo el mismo veinte años después. Desdramaticemos un poco la gravedad del problema.

- - El problema fundamental no está para mí en las relaciones entre personas activas y pensionadas o entre cotizaciones y sostenibilidad. Creo que hay que romper de una vez esa financiación de la Seguridad Social a través de las contribuciones sociales. Ya se hace con todos los servicios públicos y se hizo con la sanidad. Las pensiones deben financiarse a través del conjunto de los impuestos.

- - Las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social podrían así reducirse sustancialmente (a cambio, hay margen para subir el IVA e introducir impuestos “verdes”). Y debe hacerse porque son un impuesto sobre el empleo y sobre las exportaciones, restándonos competitividad artificialmente.

- - El problema fundamental, que obliga efectivamente a una revisión del sistema, es la longevidad. Hace cuarenta años la expectativa de cobro de pensiones tras la jubilación estaba en el entorno de los 5 años. Hoy es cuatro veces superior. Por lo tanto, aunque todos los demás datos fueran iguales, las pensiones o cuestan cuatro veces más o son cuatro veces más bajas.

- La propuesta creo que debe ir por un sistema en tres partes: un mínimo general asegurado a todos los ciudadanos (de hecho, ahí están las pensiones no contributivas y los complementos a mínimos que cumplen ese objetivo); una segunda parte que complemente la pensión en función de lo cotizado por cada uno y una tercera parte que cada cual pueda arbitrar a través de mecanismos más o menos privados.

- Recomendé extender el cálculo de las pensiones a toda la vida laboral para añadir justicia, equidad y viabilidad al sistema. Cualquier limitación de años, por mínimos o máximos, resulta discriminatoria e incentivadora del fraude.

- Dado que el segundo tramo depende de la relación entre lo cotizado y la expectativa de años de percepción, existe un incentivo natural para alargar en lo posible la vida laboral. Sin necesidad de alargar obligatoriamente la edad de jubilación (que, por otro lado, puede repercutir negativamente sobre las ya elevadas tasas de paro juvenil).

Todo ello necesitaría muchos matices y enmarcarse en un debate más amplio sobre el Estado de bienestar que queremos, la fiscalidad adecuada para ello y muchas cosas más. Pero no es este el lugar para alargarse en exceso.

¡Y NO NOS OLVIDEMOS DE HAITÍ!


jueves 4 de noviembre de 2010

La Fundación UNED abre una cuenta solidaria


Las sociedades de los países ricos no pueden ser insensibles a las situaciones de pobreza y hambre en el mundo, ni a las terribles consecuencias que se derivan de catástrofes naturales o de cualquier otro tipo. Catástrofes que resultan especialmente dañinas precisamente en los países más pobres.

Las Universidades no podemos ser ajenas a esa terrible situación de injusticia. Por ello, el Plan Director de la UNED 2010-2013 incluye, entre sus líneas estratégicas, una dedicada a la Cooperación al Desarrollo, orientada a promover acciones de cooperación y fomento de la solidaridad entre distintos sectores de la comunidad universitaria, así como con otras instituciones y colectivos de distintos países.

Presentaremos al próximo Consejo de Gobierno el Plan de Cooperación al Desarrollo UNED 2010-2013, cuyo borrador se encuentra ya disponible.

Irá acompañado de la Convocatoria de Cooperación 2010/2011, que incluye acciones de voluntariado en los proyectos de cooperación.

Afortunadamente, muchas son las personas de la UNED que tienen sensibilidad solidaria y que llevan años trabajando en proyectos de cooperación. Teníamos pendiente habilitar un cauce por el que canalizar las ganas de colaborar que puedan tener nuestros estudiantes y nuestros trabajadores, docentes y no docentes. Quiero destacar, por ejemplo, como Álvaro Perea nos sugirió promover un movimiento en la UNED del 0´7%, de forma que los trabajadores que lo desearan pudieran comprometerse a una retención para el desarrollo. También, durante el Día de la UNED celebramos en Madrid un concierto solidario con las víctimas de los terremotos de Chile y Haití y la embajadora del país caribeño explicó, en nuestro Centro en Tudela, que el esfuerzo de solidaridad debía mantenerse en el tiempo.

Y estos días tenemos en MásUNED un reportaje de Begoña Huerga sobre Haití en MásUNED sobre los problemas que provoca el cólera en Haití.

Puede ser una oportunidad de oro para poner en marcha nuestra cuenta solidaria UNED, a través de la cual los que lo deseen puedan hacer sus aportaciones para proyectos concretos. Nuestra intención es, con la ayuda de algunas de las personas más comprometidas, proponer periódicamente proyectos a los que puedan sumarse nuestros estudiantes y trabajadores. Y poner en marcha la idea del 0’7 arriba expuesta. Y…

Para empezar, invitamos a toda la comunidad UNED a apoyar el proyecto “Purificadores de Agua para Haití”, para dotar de filtros de agua a familias que por causas del terremoto están viviendo en condiciones muy vulnerables, como demuestra la epidemia de cólera recientemente desatada. 37 euros son suficientes para cubrir las necesidades de una familia de 7 personas.

Hemos abierto una cuenta de la Fundación UNED para proyectos solidarios: Banco Santander 0049 0001 59 2811815687. Todos los donativos que en ella se ingresen durante este mes se destinarán al citado proyecto*.

Más adelante, iremos concretando el funcionamiento de esta cuenta y fórmulas más estables de cooperación.

* Los donativos podrán desgravarse del IRPF. Por ello, quien desee hacerlo, deberá incluir en los datos de la transferencia sus datos personales (nombre, apellidos, domicilio y DNI o CIF).