
Hace unos días participé en el macroencuentro de universidades que bienalmente se convoca en la Habana y reúne a miles de delegados de universidades de todo el mundo. Acudía invitado expresamente por el Ministro de Educación. Tienen allá un enorme interés en utilizar la metodología a distancia en los estudios de ingeniería. Como pasó aquí mismo, en España, chocan con el escepticismo y las resistencias de quienes creen que eso no es posible.
Por ello, montaron una sesión específica sobre el tema, a la que invitaron como ponentes a las dos universidades de referencia mundial: a la Open University británica y a la UNED de España. Cuando a veces se dice que las universidades españolas no aparecen en los rankings de universidades, me gusta recordar que la UNED es reconocida como una de las grandes. Sea cual sea el criterio de clasificación, la UNED siempre aparece entre las dos o tres mejores del mundo en la enseñaza virtual y a distancia.
En la sesión, ambas universidades presentamos nuestra experiencia, las dificultades y los logros. El coloquio posterior se prolongó con tal interés que duró más de cuatro horas. Yo presenté nuestra realidad y algunos de los avances que estamos aplicando ya en prácticas remotas como las de los departamentos de informática y automática y de Ingeniería eléctrica, electrónica y de control.
Los comentarios de los asistentes fueron unánimemente elogiosos. Creo sinceramente que la UNED demostró que sigue en vanguardia mundial. Y, una vez más, me sentí orgulloso de nuestra universidad.




